Cartas cruzadas, Ana Alejandre

Buscar este blog

Traductor

domingo, 19 de agosto de 2018

José María Valverde



José María Valverde

José María Valverde

Poeta, ensayista y profesor, nacido en Valencia de Alcántara en  1926, y fallecido en Barcelona, en 1996. Cursó estudios universitarios en la Facultad de Filosofías y Letras de Madrid, donde se doctoró y pasó, después,  como lector  de español a la Universidad de Roma, entre los años 1950 a 1855.
Después de obtener la cátedra de Estética en la Universidad de Barcelona, en 1956, dimitió de la misma en protesta de las expulsiones de sus respectivas cátedras de los profesores Aranguren, Tierno Galván y García Calvo, por su manifiesta oposición al régimen franquista, pasando Valverde, también, a unirse al grupo de intelectuales crítico con el franquismo.
Marchó a Estados Unidos y al Canadá, países en los ejercía como asesor editorial, especialmente para la Editorial Planeta, alternando su actividad en ambos países.
Comenzó a escribir poesía muy tempranamente a los trece o catorce años, y siempre de forma apasionada. Comenzó a colaborar con las revistas GarcilasoProel y Mensaje, y pasado a formar parte del grupo literario de la Juventud Creadora que se inició hacia 1939.
Publicó su primer poemario Hombre de Dios (1945), en la que inicia su personal estilo poético en el que predomina su sentido religioso transido de un sentimiento agónico y en constante búsqueda de Dios entre la impaciencia ansiosa y la desesperanza. Esta obra plena de emotividad, profundidad y de un hondo pesimismo, que denota una fuerte influencia de Rilke y otros poetas con evidente preocupación metafísica, fue muy bien acogido por la crítica,
Continuó publicando otras obras como La espera (1949), poemario en el que se muestra la influencia machadiana y de otros poetas hispanoamericanos como son Neruda, Vallejo y otros. En este libro intenta una poesía más preocupada por la realidad, a la vida cotidiana y hacia la temporalidad, las cosas y la palabra en su concreción en su más puro significado.
Esa nueva dirección se advierte también en Versos del domingo (1954), obra inspirada en su estancia en Italia. En ella se centra en su cercanía a los seres anónimos, a los marginados, además de experimentar con estructuras formales más elaboradas y complejas, en las que se advierte alguna influencia de poetas italianos como Quasimodo y Montale.
Esta nuevo rumbo en su poesía fue mal acogido por cierto número de críticos que no veían bien su inclinación hacia la sencilla pero dura prosa de la vida, Quizás en ello estuvo también influenciado por el neorrealismo italiano cinematográfico tan en boga en esos años en Italia.
A esos poemarios sigue Voces y acompañamientos para San Mateo (1959). En dicha obra la lectura del Evangelio es el bálsamo, estímulo y esperanza, según manifestó el poeta, sumido en la gris vida diaria de profesor universitario, traductor y asesor editorial. Este poemario se compone de varias paráfrasis, en endecasílabo blanco, de fragmentos del Evangelio de San Mateo,  a las que sigue una glosa poética personal.
Al año siguiente,  Valverde publicó, en 1960, una traducción de los Evangelios, en prosa común y corriente, que llevaba como título Las Buenas Noticias del Reino de Dios. Al año siguiente, publica otro poemario con el título La conquista de este mundo, obra en la que el poeta alterna las voces (soneto-prólogo, alejandrino descriptivo, soneto-comentario personal) para intentar crear una especie de resumen o síntesis de la historia universal, en la que aunaba la admiración por la labor creadora de la humanidad llena de obstáculos, con la creencia firme de que el conjunto de esa labor de superación que es la propia historia humana no será suficiente para salvar al hombre en su propia condición genuina e íntima.
A esta producción poética antes mencionada, siguió una larga etapa de silencio y de viraje hacia una toma de conciencia política y social, en la que Valverde consiguió superar el evidente cinismo de una parte de la intelectualidad liberal que denostaba el capitalismo en la teoría pero sin renunciar a las comodidades que propicia en la práctica.
Cuando se inició la transición democrática española, volvió a su cátedra, sin abandonar su actividad política próxima a las ideas de síntesis cristiana-marxista y afín al Partido Comunista, Fue defensor de los movimientos sociales en Hispanoamérica, especialmente al movimiento sandinista nicaragüense.
Su toma de conciencia con la realidad social y política es su libro siguiente Años inciertos (1970) en la que aparecen poemas cortos que muestran una continua y necesaria "hambre y sed de justicia" y manifiesta con firmeza su incapacidad de comprensión de Dios, si no es desde el amor revelado, También se advierte en este poemario su propia situación de profesor de español en el extranjero y el desgarro y desarraigo que ello conlleva.
Más tarde, en 1971, publicó una selección de su obra poética Enseñanzas de la edad (Poesía 1945-1970),  y en 1976 apareció otro breve poemario: Ser de palabra, y otros poemas que muestra una mezcla de ensayo y poesía como afirmación de la encarnación de la poesía en el hombre. Finalmente, publico en 1990, Poesías reunidas, nueva antología personal.
No hay que olvidar su importante, rigurosa y excelente producción ensayística, entre la que hay que destacar dos trabajos de investigación lingüística: Estudios sobre la palabra poética (1952) y Guillermo de Humbolt y la filosofía del lenguaje (1955), este último fue su tesis doctoral en la Universidad de Madrid.

También su obra Cartas a un cura, escéptico en materia de arte moderno (1959) trata sobre la problemática del arte en nuestros días, siendo el título  versión irónica del famoso tratado del filósofo católico Jaime Balmes.

Durante  su estancia italiana escribió una Storia della letteratura spagnola (Historia de la literatura española), publicada en Turín, en 1955.

Otra de sus obras más destacable es la que escribió en colaboración con Martí de Riquer que lleva el título Historia de la literatura universal (1957-1959), que  tuvo numerosas reediciones y ampliaciones (cuarto volumen, La literatura de Hispanoamérica, 1977),  hasta formar un conjunto de diez volúmenes en la edición de 1984-1986. Breve historia de la literatura española (1969) es una interesante y sagaz obra de síntesis sobre dicha materia.

También destacan entre su obra ensayística los títulos dedicados a presentar la figura de diversos escritores y pensadores como son los títulos: Azorín (1972); AntonioMachado (1975); Joyce (1978); Cervantes(1991); Nietzsche, de filólogo a Anticristo, de 1993, considerado uno de los mejores estudios introductorios a la obra del filósofo alemán que se han escrito en España También, una de sus obras más reeditadas es la titulada Vida y muerte de las ideas. Otro título destacable es Pequeña historia del pensamiento occidental (1980), original obra en la que expone y explica la historia intelectual de Occidente

Otras obras ensayísticas con finalidad divulgativa  pero de gran rigor son Breve historia y antología de la estética (última reedición 1998); El barroco, una visión de conjunto (1980); La mente de nuestro siglo (1982); La literatura (1983); Movimientos literarios (1985); Viena, fin de imperio (1990), y su última publicación, Diccionario de historia (1995).

Su importante y extensa labor de traductor le supuso el Premio Nacional de Traducción en 1990. Entre dichas obras se pueden destacar sus traducciones de Rilke, Hölderlin, Goethe (Fausto), Dickens (Pickwick, etc.), el teatro completo de Shakespeare, Melville (Moby Dick, etc.), Joyce (Ulises), T. S. Eliot, Faulkner, Morgenstern y Guardini, entre otras.

Publicó varias antologías de poesía española e hispanoamericana de autores como Unamuno, Vivanco, Ernesto Cardenal, al igual que ediciones críticas de obras de Antonio Machado y Azorín. Otras obras destacables son: Salmos, elegías y oraciones (1959) y Logos (1959).

Cuando se jubiló de su actividad docente, en 1992, siguió siendo profesor emérito desde 1993. Su capacidad didáctica que muchos recuerdan por la fascinación que ejercía desde su cátedra, y su propia bonhomía, integridad y sencillez sin artificio ni vanidad, unidas a su defensa de la justicia y la libertad, convierten a Valverde en uno de los intelectuales más destacados y prestigiosos de la segunda mitad del siglo XX.

Obtuvo el Premio Ciudad de Barcelona en 1991.